Perdón.

Pido perdón por llevar más de treinta años ganándome la vida bastante bien haciendo que mis clientes se ganen la vida bastante bien. 
Por haber hecho cientos de campañas en todos los medios y formatos para todo tipo de marcas y clientes. Perdón por haber vivido tantas experiencias en el mundo de la comunicación y la publicidad. Por haber ganado premios, publicado libros o escrito miles de anuncios.

Pido perdón en nombre de Picasso, por pintar el Guernica a los 56 años. En nombre de Cervantes por publicar el Quijote a los 58 años.
En nombre de Nicanor Parra, que seguía escribiendo sus antipoemas a los 101 años. Incluso en nombre de Leon Tolstoi, que aprendió a montar en bicicleta a los 67 años.

Pido perdón en nombre de Clint Eastwood, Woody Allen o Ridley Scott por seguir haciendo cine cumplidos los 80 años.
Y en el de Luis Gordillo y Antonio López que, octogenarios, aún nos deslumbran con sus cuadros. En nombre de Rafael Moneo, Frank Gehry o Norman Foster. En nombre de Botero o Plensa. En nombre de Dan Brown, Stephen King, Aruki Murakami, Juan José Millás, Rosa Montero, Isabel Allende o Javier Marías. En nombre de Pedro J. Ramírez, Juan Luis Cebrián, Antonio Caño o Jordi Juan. En nombre de Mike Jagger, de Vivienne Westwood, de Bob Dylan, de Patti Smith, de Serrat y Sabina…

Pido perdón en nombre de todos ellos por ser demasiado mayores y seguir creando películas, cuadros, edificios, esculturas, libros, periódicos y canciones.

Pido perdón por tener 60 años y seguir siendo creativo publicitario.