Yo creo que no me lo creo

Y creo que no se lo cree nadie. Hace unos años nadie quería a un banco, ni siquiera sus propios clientes. Hoy en día la cosa está peor: todos odiamos a los bancos. Y más que los odiaremos si siguen derrochando el dinero, el mismo dinero que nos están quitando a todos los ciudadanos, en algo tan inútil como esta campaña.